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17 octubre 2008

In da Glory fields ma Gal

Y si me imagino esquivando balas?
¿Balas que rocen mi desordenado pelo veraniego?
¿Balas que desconozcan razones, sueños y anhelos?

El campo de batalla.
Tan claro y sombrío al mismo tiempo.
La claridad proveniente de la soleada mañana que nos acoge
Lo sombrío, porque los cuerpos inmóviles de los caídos
cubren los campos, dando sombra a las flores sedientas de Atp.

Repaso un poco la estrategia que se me fue explicada
antes de lanzarme en el paracaídas:

Corre... Escóndete... Apunta... Mata

La simpleza es la reina de los deseos aplicados
los deseos reales
reina entre los reales
a ti acudo ante que el refulgir de los cañones acaben con mi vida
Llamo a la alegría y a la fuerza
a la simpleza y a los tragos de Ginebra.

Los secretos que cuenta una noche de verano

ksh, ksh, ksh, ksh, ksh,
Retumban las gotas frías contra la ventana
ksh, ksh, ksh, ksh, ksh,
Suenan las lágrimas del sol opacado contra el frio casquivano

Más de alguien debe estar siendo esquilmado por el insomnio.
Nunca falta el idiota.
Ese idiota que se desconcentra y aparta del rito divino que es dormitar
antes de caer como animal herido en la llanura de nubes.

Lluvia, con que ese tu afán.
Ese es tu camino.
Ese es tu móvil.

Deseas ser cómplice y secuaz del insomnio
Ese puto insomnio.
Que se vende por bajo precio al primer ruido que atormenta.

Puto insomnio que me obligas a llenar lineas.
a castigar con látigos y chicotes a mi pobre mente.
me obligas a filosofar y tomar el puesto de falso poeta.

ksh, ksh, ksh, ksh, ksh,
Retumban las gotas frías contra la ventana
ksh, ksh, ksh, ksh, ksh,
Suenan las lágrimas del sol opacado contra el frio casquivano

25 julio 2008

eficientes nos encontramos callados

enumeramos los minutos
enumeramos el viento en la puerta
enumeramos las canciones
enumeramos las lágrimas
enumeramos el silencio
enumeramos las manos
enumeramos el miedo
enumeramos las balas
enumeramos el juego
enumeramos el tiempo
enumeramos el amor
enumeramos el precio
mi precio, tu precio. no hay precio

nos han dicho que somos un poco tímidos
nos han dicho que somos un poco callados
nos han dicho que somos un poco cerrados
nos han dicho que somos un poco humanos
tímidos, callados, cerrados, humanos
hoy no sirve nada escapar a esos cantos
pilotos toman las llaves de nuestros autos y nos encierran
mientras la caída por el precipicio es inevitable
dos veces apreté mis puños y dos veces vomité en el credo
dos veces cerré mis ojos y dos veces levanté mis manos

un juego y un dibujo más allá de las lineas
un juego y un dibujo más allá de mis ojos

las pesadillas y el miedo dormido que despierta con el triste fuego de mis propios ojos

hoy me quedé dormido mientras tratabas de abrazarme cuando acostados veíamos esa película de kubrick que gritaba sobre ultra violencia y un mundo en desorden.
intenté correr para alcanzar el tren en el que partías de esa vieja estación, y como hesse lo pudo haber retratado antes, quedé olvidado para partir de nuevo.
luego de eso no recuerdo haber entendido que tratabas de decirme al oído
la verdad es que es imposible que recuerde algo porque es inevitable mentir cuando ya no se te tiene, cuando ya no estás, cuando ya no aparecen tus brazos en torno a mi espalda, apretados como el último complot de los corazones afilados.
algo brota de las columnas y no son lágrimas. a lo mejor es sangre
los corazones afilados
en tus manos ya no encomiendo mi espiritu
porque no lo tengo.
y no lo voy a encontrar.
repito y termino: no lo voy a encontrar
aborto misión

matias cena

tylenol para el descontento

tylenol para la cabeza y agua para la garganta
crudo está el viento cuando nadie lo quiere cocinar
bajarle un poco los humos
irremediablemente no controla lo amable
apretamos un boton de pánico
corremos, buscamos a la policía
paramos, encontramos el odio.

tylenol para los pies y agua para las manos
no se corre sin sudar y no se suda sin sangre
que no se demoren las calles en estar vacías
hoy pasa la sombra, descansa la luz
nos queremos poco y sabemos encontrarla
acaecidos los sueños, a destajo prenden las casas

tylenol para las caderas y agua para los ojos
la polución se traslada desde cielo como bombas
el racimo de la creación
estamos más solos que nunca
menos tu que guardas en tus caderas lo que no quieres tener
tu soledad no será tal
cabe analogía con las mentiras
las tenemos, pero no las queremos

tylenol para mis manos y agua para mis rodillas

matias cena